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Cómo mantener el peso tras el diagnóstico del cáncer de pulmón

Por Nicole Erickson, M.Sc., dietista certificada

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¿Cómo mantengo mi peso?

Conservar el peso corporal puede ser todo un desafío para alguien que está adelgazando sin proponérselo. Es posible que sea más fácil mantener el peso una vez que acepta que la dieta y la ingesta calórica forman parte del tratamiento. A continuación tiene los pasos que se deben seguir:

1. Pesarse con regularidad

El primer paso es saber cuál es su peso. Hay que pesarse a la misma hora del día y de manera regular. Normalmente basta con pesarse una vez a la semana por la mañana nada más levantarse, a menos que su médico le recomiende otra cosa. Realice el seguimiento de su peso e informe a su equipo de atención sanitaria de las subidas o bajadas de peso de 1-2 kilos o más por semana, o si observa un patrón constante de adelgazamiento involuntario a lo largo del tiempo. Existen numerosas aplicaciones móviles que sirven para realizar el seguimiento del peso. Estas pueden poner de relieve las tendencias del peso y ayudar a su equipo de asistencia sanitaria a entender mejor su salud y también su bienestar. Advertencia: tenga presente que la retención de líquidos también puede afectar al peso corporal, y enmascarar el peso real, así como las pérdidas involuntarias de peso. En tal caso, es importante que esté en contacto con su equipo de asistencia sanitaria y mantenga una ingesta de alimentos constante.

2. Seguir un horario de comidas

Aunque no tenga apetito, respetar un horario le permite asegurarse de que no se salta ninguna comida sin darse cuenta. De ese modo, se asegura de que recarga su organismo con la energía necesaria para combatir la enfermedad, a pesar de la falta de hambre.

3. Comer cantidades pequeñas con frecuencia

Hacer comidas más pequeñas con mayor frecuencia tiene numerosas ventajas para los pacientes de cáncer de pulmón. Por ejemplo, los procesos de masticado y digestión de los alimentos requieren oxígeno y, si lleva máscara de oxígeno, tiene que quitársela para comer. Eso significa que necesita hacer un esfuerzo mayor para respirar bien mientras come. Además, a medida que se llena el estómago, los pulmones y el diafragma tienen menos espacio para expandirse. Es posible que también le falte el aliento, lo que puede causar problemas similares. Por tanto, las comidas pequeñas frecuentes le permiten minimizar estas dificultades al mismo tiempo que asegura una ingesta calórica adecuada. Consejo: coma sentado derecho, ya que esto ayuda a crear espacio para que los pulmones y el diafragma se expandan. Y no tema utilizar el oxígeno durante las comidas. Si tiene una cánula, no se la quite mientras come; si tiene máscara de oxígeno, tómese tiempo para inhalar entre bocados.

4. Ser flexible cuando se pueda

Algunos medicamentos hay que tomarlos con comida o a cierta hora. Puede encontrar esta información en el prospecto para el paciente que siempre acompaña al medicamento —si necesita una copia, o tiene alguna pregunta, hable con un médico o profesional de enfermería—. También puede ser útil aclarar qué significa "tomar con las comidas", ¿hay que tomar el medicamento antes después o durante la comida? De nuevo, su médico o profesional de enfermería puede orientarle al respecto.

Si su tratamiento permite mayor flexibilidad, ajuste sus comidas a las demandas de su tratamiento, y a su apetito y nivel de energía. Si más avanzado el día se siente más cansado, ingiera sus alimentos favoritos o comidas ricas en calorías más temprano. Cuando tenga planes que sepa que le van a cansar, coma antes. Si su comida favorita del día es el desayuno, plantéese comer los alimentos del desayuno para cenar.

5. Pararse a pensar antes de beber

Las bebidas, o las comidas líquidas como las sopas, llenan el estómago pero no son siempre ricas en calorías. Si le está costando obtener suficientes calorías de las comidas, no se olvide de utilizar la ingesta de líquidos como una oportunidad para acumular calorías adicionales. En lugar de agua, una bebida baja en calorías, té o café, considere tomar un zumo, batido o incluso suplementos nutricionales hipercalóricos. Consejo: las bebidas ricas en calorías pueden ser un tentempié perfecto. Consejo: si no tiene muchas ganas de comer, guarde su bebida hasta el final de la comida para no llenarse con líquidos.

6. Tomarse tiempo

Coma y mastique lentamente. Tómese su tiempo con la comida para respirar hondo y llenar su cuerpo con el oxígeno que necesita. Dé bocados más pequeños, y descanse entre bocado y bocado. Si siente que le falta el aliento, vaya más despacio y haga un descanso.

7. Elegir alimentos buenos para mantener el peso

  • Añada mantequilla derretida, nata o aceite a las patatas, el arroz, la pasta, y las verduras cocinadas. Ponga mantequilla, aceite o nata en las sopas y los guisos, y extiéndalos sobre el pan antes de poner otros ingredientes.
  • Añada semillas o frutos secos a los cereales, las gachas, la fruta, el helado, los postres, y las natillas. Los frutos secos también están buenos con las verduras, las ensaladas, el arroz o la pasta. Unte en las tostadas manteca de frutos secos, como almendras o cacahuete, o añádala a las salsas o batidos.
  • Ponga queso rallado en las legumbres, patatas, tortillas, verduras, sopas, pasta, carne, y ensaladas. El queso cremoso se puede mezclar en los guisos, las sopas, y los platos de pasta, arroz y verduras.
  • Las verduras ricas en almidón como las patatas, los guisantes, el maíz, las zanahorias, la calabaza, y la remolacha tienen más calorías que las verduras acuosas. Coma las verduras con mantequilla, aceite, nata o salsa para aumentar su valor calórico.
  • Lleve consigo frutos secos como tentempié. Combine la fruta fresca con la fruta deshidratada, la manteca de frutos secos, la nata, el helado o los sorbetes.
  • Beba líquidos ricos en calorías y proteínas, como batidos, o pruebe un suplemento líquido con alto contenido calórico.

¿Qué debe comer una persona que, aunque no esté adelgazando, ha perdido el apetito (y por tanto corre el riesgo de perder peso)?

  • Si aún no ha empezado a adelgazar, pero ha perdido el apetito, tenga en cuenta los consejos anteriores para asegurar que sigue consumiendo suficientes calorías.
  • No tema probar alimentos nuevos. Es posible que algunos productos que no había probado nunca antes le gusten ahora durante el tratamiento.
  • Si los efectos secundarios de un tratamiento hacen que sea difícil comer, procure evitar los alimentos que parezcan desencadenantes. Intente mantener un diario para comprobar si existe alguna relación entre lo que come, cuándo lo come, lo que hace al terminar de comer (p. ej., caminar, descansar, echarse, etc.), y cómo se siente después.

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